El mundo de ayer

“Cada vez tengo más claro que no volveré a ver mi propia casa, y que dondequiera que vaya sólo seré un vagabundo sobre la faz de la tierra. Aquellos que son capaces de empezar una nueva vida dondequiera que estén pueden considerarse afortunados. […] El único camino que se nos abre ahora es el de abandonar la escena, tranquilamente y con dignidad”. Estas memorias, El mundo de ayer, están escritas en Brasil, en la localidad de Petrópolis, donde Zweig escuchaba todos los días las últimas noticias del desastre de la Segunda Guerra Mundial en su pequeña radio imaginando los...


























































