Un Tributo a la Máquina de Escribir

El autor nos cuenta de su gran atracción por la ingeniería mecánica que representan las máquinas de escribir y calcular. A los nueve a años visita con su padre el taller del señor Ángel Salas y siente un gran impacto al ver la variedad de herramientas necesarias en la reparación de las máquinas de escribir y calcular. Esta fuerte atracción se convierte en su profesión y con ella trabajará en Montevideo, Buenos Aires, Madrid, Paris y Nueva York. José nos cuenta de la situación peronista en Buenos Aires en los años 1948-1952. En Madrid, con el señor Barranco además de compartir ...


























































