Sota de picas
Un vistazo al libro
«AHORA ESTÁS A MI MERCED, AMORE» Perdón, bella. Te tocó una mala mano. Testigo de un delito, ahora eres mi prisionera. No quise que esto sucediera así, pero atarte a mi cama y hacerte gritar es un placer inesperado. Un privilegio, en realidad. E incluso si confiara en ti, ahora que te he probado, No estoy seguro de si te dejaría ir...
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