El templario
Un vistazo al libro
En esta ficción medieval Jacobo, nuestro personaje de la plebe, siendo escudero le echa coraje para ser caballero. En sus vicisitudes para serlo, se come todos los marrones, lo que resulta entretenido y divertido y, para no dejar de leerlo, así comienza: —¡Gonzalo! espero que estés mañana, a la altura de tu hidalguía, para cuando el condestable de Castilla y Señor de Vizcaya, Don Diego López de Haro, te arme caballero. Y no vayas a emborracharte y ni se te suban los instintos carnales y termines la noche encima de una furcia. —¡Señor! Así lo haré. —Hijo mío eso espero de ti, que cumplas el mandato, y obligación, que tiene el sagrado deber que hacer, todo doncel antes de ser armado caballero. Sigue leyendo esta historia y sabrás si Gonzalo ha conseguido ser caballero yendo hacia el altar, sin confundirse de camino.
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