En la Galería Borghese, en Roma, se encuentra la escultura de Gian Lorenzo Bernini “El rapto de Proserpina”, una obra impresionante por su belleza y perfección. A partir de su contemplación, César Arístides elabora una serie de confesiones entre el raptor y la diosa: la voz salvaje, torrencial y bronca de Plutón ante la cavilación perpetua y doliente de la mujer, quien, condenada y triste, jamás pierde su belleza helada. Sicalíptico y melancólico, lóbrego y carnívoro, El rapto de Proserpina es una apuesta por el gozo erótico y la redención existencial, a los sonetos del...